miércoles, 15 de septiembre de 2010

Caballitos


Si hay algo que molesta mucho, además de que le gente tire basura en las calles es el horrible llanto desconsolado de un niño en algún lugar público, en el autobús por ejemplo. Hace poco descubrí que es un buen lugar para hacer introspección, además te trasladas a otro lugar mientras la realizas, siempre y cuando el camión no esté saturado -es muy importante ir sentado y del lado de la ventanilla para la mejor concentración-. Ayer precisamente, después de salir del trabajo, tomé el camión como todas las noches, para mi buena fortuna estaba casi vacío, entonces me ubiqué en el lugar estratégico para meditar. Minutos después sube una mujer con su hijo en brazos, el niño lloraba inconsolable, lo primero que pensé fue: qué chamaco tan odioso, él tendría aproximadamente 4 años. El agradable viaje de regreso a mi casa se había arruinado. La mujer trataba de calmarlo. No me resistí a voltear a ver la cara del molesto niño y así lo hice, su cara trasmitía una gran tristeza, me pregunté qué pudo haberle causado tanto daño, después pensé que hay mujeres que golpean mucho a sus hijos por cualquier cosa, este no era el caso. Una vez que me enteré de la razón del doloroso llanto entendí al niño: La mujer encargada de los caballitos -el carrusel- por alguna razón no le había permitido subirse al juego. Cualquiera lloraría si le prohiben disfrutar un paseo a caballo.

domingo, 22 de agosto de 2010

Agosto



Otra vez era domingo,
volví a asomarme por la ventana
vi las flores, el cielo,
una araucaria
y como era agosto también vi la lluvia
y todo me gritaba:
Anda escribe.
Y yo dije:
Sí, lo voy a intentar.

jueves, 29 de julio de 2010

Libélula


Ahí va volando,
parándose sobre el agua
o sosteniéndose sin hilos y
arnés en el aire,
con sus cuatro hélices
traslúcidas sin rotor
el helicóptero de la naturaleza.

jueves, 15 de julio de 2010

lunes, 21 de junio de 2010

Aveces


A veces

de noche

pronuncio entre sueños

tu nombre

éste resuena tan fuerte

que los pájaros

que alberga la bóveda

de mi corazón

salen y revolotean

por toda la casa

y no me dejan descansar.

domingo, 25 de abril de 2010

El viaje


Nací una mañana de diciembre, no sé si fue un día con niebla pero me gusta imaginar que sí. Nací en casa de mis abuelos maternos con la ayuda de mi bisabuela a la que logré conocer. Mi hermana dice que cuando era pequeño lloraba como gallina, realmente no puedo imaginarme cómo podría ser eso posible. Me atormentó eso que me dijo mi hermana durante un tiempo, ahora creo que dijo eso porque tenía celos de su hermano más pequeño.
Realmente tengo pocos recuerdos de mi infancia, al parecer mi cerebro decidió olvidar las cosas que me causaban dolor. No recuerdo bien a mi madre, las únicas imágenes que tengo de ella son las fotos colgadas en la sala de la antigua casa. Cuando veo su cara redonda, ojos tristes y boca pequeña me recuerda a mi. No tuve conciencia de que me faltaba una madre hasta tercer grado de primaria, después en la secundaria la tristeza se acrecentó, como si hubiera muerto apenas unas semanas atrás y no varios años antes, actualmente creo que lo he superado aunque a veces me pregunto si en realidad existió una madre para mi. Todas las personas que la conocieron dicen que ella fue bella y buena gente, eso me llena de satisfacción.
Recuerdo que un día, así de la nada a mi padre se le ocurrió mudarnos de ciudad pues las cosas no andaban para nada bien. Viajamos en un VW. Ese día el cielo se obscureció a causa de un gran eclipse de sol. Y así mis hermanos, mi padre, mi abuela y la mujer que tomaría la figura de mi madre, amontonados en el VW rojo, sin más cosas que unas cuantas mudas de ropa, viajábamos hacia un futuro incierto en un día que por unos momentos se volvió noche.